El alquiler de temporada en España es una modalidad de arrendamiento de viviendas que se caracteriza por tener una duración limitada, generalmente asociada a períodos vacacionales o estacionales. Esta práctica es común en zonas turísticas y costeras, donde la demanda de alojamiento varía según la temporada del año.

En el alquiler de temporada, los propietarios ofrecen sus viviendas para ser ocupadas durante un período específico, que puede ser desde unos pocos días hasta varios meses, dependiendo de las necesidades del inquilino y de las regulaciones locales. Este tipo de alquiler es especialmente popular en destinos turísticos como la Costa del Sol, las Islas Baleares, la Costa Brava y otras zonas costeras de España.

Los inquilinos que optan por el alquiler de temporada suelen ser turistas o personas que desean pasar unas vacaciones en la playa, practicar deportes acuáticos, disfrutar del clima mediterráneo o explorar la cultura y la gastronomía local. Por lo tanto, las viviendas disponibles para alquiler de temporada suelen estar completamente amuebladas y equipadas con todas las comodidades necesarias para una estancia cómoda y placentera.

El alquiler de temporada también puede ser una opción atractiva para los propietarios que desean obtener ingresos adicionales durante los períodos de mayor demanda turística. Alquilando su propiedad durante la temporada alta, pueden generar ingresos que les ayuden a cubrir los gastos de mantenimiento y obtener un retorno sobre su inversión inmobiliaria.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que el alquiler de temporada está sujeto a regulaciones específicas en cada comunidad autónoma de España. Estas regulaciones pueden incluir requisitos relacionados con la duración mínima y máxima del alquiler, los impuestos aplicables, las condiciones de ocupación y otros aspectos legales y administrativos.

En resumen, el alquiler de temporada en España es una opción flexible y conveniente tanto para inquilinos como para propietarios, que permite aprovechar al máximo las oportunidades turísticas y generar ingresos adicionales durante los períodos de mayor demanda. Sin embargo, es fundamental cumplir con las regulaciones locales y garantizar una experiencia satisfactoria tanto para el arrendador como para el arrendatario.

¿Por qué es conveniente que tu vivienda sea eficiente? Conceptos como «sostenibilidad» o «eficiencia» están más en boga que nunca, y el compromiso con el medio ambiente y el consumo responsable se tienen muy en cuenta tanto en entornos profesionales como en el contexto doméstico.

En este artículo te explicamos cuáles son los beneficios que aporta la eficiencia energética en tu hogar.

PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE

Este puede ser el efecto más evidente. Al utilizar de manera más eficiente y responsable los recursos disponibles, reducimos notablemente la huella de carbono y, por tanto, el impacto negativo que nuestra actividad tiene sobre el planeta.

AHORRO ECONÓMICO

Todos los electrodomésticos que utilizamos en nuestros hogares consumen energía: neveras, calefacción, lavadora, etc., por lo que si todos ellos optimizan este consumo, tendremos un gasto final mucho más reducido. Por lo tanto, pagaremos menos en la factura. Para lograrlo, debemos optar por aparatos con una calificación energética superior, y aunque sean más caros, a la larga supondrán un ahorro notable. Descubre aquí cómo puedes aumentar este ahorro.

REVALORIZACIÓN DE LA VIVIENDA

Cuando se vende una vivienda, uno de los documentos que se debe proporcionar es el certificado energético, que confirma cuán eficiente es el inmueble. Este concepto se tiene cada vez más en cuenta, hasta el punto de que puede aumentar el valor de la casa hasta en un 10%.

Cuando se acerca el final de un contrato de arrendamiento, tanto inquilinos como propietarios deben manejar con atención los procedimientos para concluir el acuerdo de manera adecuada. La ley marca que el propietario debe avisar al inquilino con al menos cuatro meses de anticipación para evitar una renovación automática del contrato. De lo contrario, el contrato podría prorrogarse tácitamente por periodos anuales hasta un máximo de cinco años. Para el inquilino, este periodo de preaviso se reduce a dos meses.

Además, la ley contempla situaciones en las que se puede terminar un contrato prematuramente. Si el inquilino decide marcharse antes de la fecha estipulada, debe compensar al propietario, y esta compensación suele equivaler a una mensualidad por cada año de contrato que quede pendiente, aunque esto debe estar claramente detallado en el contrato. Por otro lado, el propietario tiene la facultad de terminar el contrato anticipadamente si el inquilino incumple con los términos establecidos, como el impago del alquiler o la realización de actividades no permitidas en la propiedad.

Es relevante mencionar que existe la posibilidad para el propietario de finalizar el contrato en cualquier momento si necesita la vivienda para su uso personal o el de su excónyuge, siempre y cuando lo comunique con dos meses de antelación. Para facilitar estos procesos, se pueden encontrar modelos de notificación de finalización de contrato listos para ser utilizados, asegurando que las partes cumplen con la formalidad y los plazos requeridos.

En resumen, tanto para propietarios como para inquilinos, es esencial conocer los plazos y procedimientos para finalizar un contrato de arrendamiento, asegurando una transición ordenada y conforme a la ley

La situación actual del mercado de alquiler es bastante desafiante. La tensión constante en este mercado ha llevado a un aumento de precios sin precedentes, especialmente en las grandes ciudades. Esta realidad ha impulsado la aparición de varias estrategias, algunas de ellas fraudulentas, para acceder a una vivienda. En este artículo, exploraremos una de estas estrategias: el subarrendamiento.

Se da una situación creciente donde una persona alquila un apartamento entero pero decide subarrendar las habitaciones que no utiliza. Esto, conocido como subarrendamiento, es particularmente popular entre los jóvenes y estudiantes. Pero, ¿es legal esta práctica?

La cuestión con el subarrendamiento no es tanto sobre su legalidad, sino sobre la aprobación del propietario. Esta forma de arrendamiento es legal, pero si no se cuenta con la autorización del propietario, se puede entrar en un terreno de terminación del contrato.

Si se permite el subarrendamiento, debe ser formalizado por escrito, estableciendo así dos contratos diferentes: uno con el propietario de la vivienda y otro con el subarrendatario a quien se le ha cedido una habitación.

Además, es importante saber que la duración del contrato de subarrendamiento está vinculada a la duración del contrato principal. Respecto a la renta que se le cobra al subarrendatario, nunca debe ser superior a la cantidad que el propietario recibe del arrendatario inicial.

En cuanto al número de personas a quien se puede subarrendar, este número no debe superar lo que está especificado en la cédula de habitabilidad de la vivienda.

La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) también prevé el subarrendamiento de una casa completa durante una temporada. Por ejemplo, un arrendatario que subarrienda el apartamento durante los meses de verano, siempre con la aprobación del propietario o propietarios.

El subarrendamiento es diferente del alquiler de habitaciones, en el cual un propietario alquila habitaciones individualmente a diferentes personas.

A la hora de comprar o alquilar una propiedad, es común encontrarse con dos términos clave: superficie útil y superficie construida. Ambos conceptos son importantes para comprender las dimensiones y distribución de un inmueble, pero ¿qué significan realmente y cuál es la diferencia entre ellos?

La superficie útil se refiere al espacio interior habitable de una propiedad, es decir, la medida de la zona utilizada para vivir o llevar a cabo actividades cotidianas. Incluye todas las áreas habitables, como dormitorios, salas de estar, cocinas y baños. La superficie útil no incluye espacios como terrazas, balcones, trasteros o garajes, ya que no forman parte de las áreas habitables.

Por otro lado, la superficie construida se refiere a la suma total de todas las áreas de una propiedad, incluyendo tanto los espacios útiles como los espacios no útiles. Esto significa que la superficie construida incluye no solo las áreas habitables, sino también aquellos espacios como terrazas, balcones, trasteros, garajes y cualquier otra construcción dentro de la propiedad.

Es importante tener en cuenta que la superficie útil es la que realmente se utiliza para vivir y llevar a cabo las actividades diarias, mientras que la superficie construida incluye áreas adicionales que pueden ser de utilidad, pero no necesariamente habitables. En la mayoría de los casos, el precio de una propiedad se basa en la superficie construida, ya que incluye todos los espacios disponibles, pero es importante tener en cuenta cuál es la superficie útil real para evaluar si se adapta a tus necesidades.

Al comparar diferentes propiedades, es fundamental conocer ambas medidas y entender cómo se distribuyen los espacios dentro de cada una. Puede suceder que dos propiedades tengan la misma superficie construida, pero una tenga una distribución más eficiente que permita aprovechar al máximo el espacio útil. En ese sentido, es recomendable visitar personalmente las propiedades y analizar cómo se distribuyen los espacios para tomar una decisión informada.

En resumen, la superficie útil se refiere al espacio interior habitable de una propiedad, mientras que la superficie construida incluye tanto los espacios útiles como los no útiles. Ambos conceptos son importantes al evaluar una propiedad, pero es crucial entender la diferencia entre ellos y considerar cuál es la superficie útil real para asegurarse de que el inmueble cumpla con tus necesidades y expectativas.

Este verano, no dejes que el calor arruine el ambiente agradable de tu hogar. Te brindamos algunos consejos sencillos para mantenerte fresco/a sin depender constantemente del aire acondicionado. Además, podrás ahorrar en la factura de electricidad. Descubre cómo:

  1. Aprovecha las horas de mayor sol: Cierra ventanas y persianas durante las horas más calurosas del día para mantener el calor fuera. Utiliza cortinas, estores y toldos para evitar que los rayos del sol ingresen a casa. Abre las ventanas solo en las primeras y últimas horas del día para ventilar el espacio y refrescar el ambiente.
  2. Ventiladores estratégicos: Coloca ventiladores en el techo para mejorar la circulación del aire. Esta opción es más eficiente energéticamente y genera un movimiento constante del aire, creando una sensación refrescante en el interior.
  3. La magia de las plantas: Si tienes un jardín, aprovecha la vegetación para crear zonas sombreadas y frescas. Las plantas y los árboles ayudan a reducir la temperatura ambiental y mantener el espacio confortable. Si no tienes jardín, puedes agregar plantas en el interior de casa para mejorar la humedad y refrescar el ambiente.
  4. Agua en movimiento: Utiliza humidificadores para aprovechar la evaporación del agua y crear una sensación más fresca en casa. Estos aparatos son fáciles de utilizar y ayudan a aumentar la humedad del aire, reduciendo la sensación de calor.
  5. Textiles ligeros: Opta por materiales como el algodón o el lino en tus sábanas, cortinas y mantas. Estos tejidos son transpirables y permiten una mejor circulación del aire, manteniendo el ambiente fresco y confortable.
  6. Apaga los electrodomésticos: Apaga los electrodomésticos que no estés utilizando. Además de reducir el calor que generan, ahorrarás en la factura de electricidad y mantendrás el ambiente más fresco.
  7. Iluminación eficiente: Aprovecha al máximo la luz natural y utiliza bombillas LED o de bajo consumo para la iluminación artificial. Estas bombillas emiten menos calor y son más eficientes energéticamente.

Si a pesar de seguir estos consejos todavía necesitas utilizar el aire acondicionado, asegúrate de fijar una temperatura no inferior a los 26 grados para ahorrar energía. Comparte tus propios trucos para mantener fresca la casa y ayuda a otras personas a disfrutar de un verano más cómodo y agradable.

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